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Muestra del Libro 21 Días en El Fin del Mundo

Muestra del Libro 21 Días en El Fin del Mundo

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Diseño: Miembro de la Sociedad Secreta de Tierra del Fuego

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DEDICATORIA

Dedico este libro a todos los seres que un día

habitaron Tierra del Fuego, así como a sus

espíritus, los cuales todavía viven por allí y me

permitieron recorrer sus Caminos  Sagrados.

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AGRADECIMIENTOS

            Mis Agradecimientos a las Armadas de Argentina y Chile, en especial a sus Gendarmes y Carabineros, los cuales desde los tiempos más remotos realizan la noble tarea de salvaguardar la vida y la seguridad de aquellos que se transitan las Tierras Australes.

……….Mi sincero y eterno agradecimiento a la Señora Cristina Calderón (en quien me inspiré para el personaje Virginia), por haberme recibido tan amablemente en su casa, así como a Luis Gomez Zárraga, su nieto (en quien me inspiré para el personaje Raúl), que de manera adorable y gentil me llevó a conocer las tierras habitadas por sus antepasados Yámanas en la Isla Navarino, como así también su cementerio.

………..Agradezco también a todos los que de alguna forma contribuyeron para el mejoramiento de la obra.

……….Por fin, mi agradecimiento y admiración por Severiá Maria Idioriê Xavante, india brasilera de la etnia Karajá e Javaé, quien me inspiró para componer la historia personal de Halimink, uno de los personajes de la historia. Severiá, su historia de vida es bella y espero que las dificultades existentes jamás la hagan desistir de continuar la lucha por el derecho de ejercer la diferencia de pensamiento y expresión cultural de su Pueblo.

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ESPIRITUS tarjetas largas

Espíritus de la Tierra del Fuego – Miembros de la Sociedad Secreta del Hain

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PRESENTACIÓN

…………Siempre fue mi deseo ayudar a las personas a encontrar un camino mejor en este mundo, a disfrutar mejor sus vidas y sus sentimientos. Pero para eso fue preciso vivenciar algunas pruebas en mí mismo e identificar qué es lo que realmente nos causa dolor, qué nos motiva para vivir y cuáles son nuestras principales debilidades y virtudes.

…………Siendo así, creí que nada mejor, para sentir en la piel aquello que tanto quería, que vivenciar una expedición por el desierto, o sea, algo similar a lo que Cristo experimentó en un cierto momento de su breve estada en este mundo.

…………Sus apóstoles también vivieron esa experiencia, y debido a la fe que sentían respecto de aquello en lo que creían, fueron capaces de conducir con éxito su misión de llevar a los cuatro cantos del mundo la verdad sobre la vida y la real esencia humana.

…………De la misma forma, muchos otros peregrinos y aventureros también recibieron algún tipo de “llamado” en algún momento de sus vidas y se lanzaron en busca de la verdad sobre la vida y sobre sí mismos, en el intento de superar los límites del cuerpo, más precisamente del espíritu y del alma.

…………Con todo, yo sólo precisaba de una única cosa: Oír mi voz interior decirme “Llegó la hora! Vamos, enfréntame y ve hasta dónde eres capaz de llegar!”

…………La posibilidad de vivir esa experiencia siempre fue muy fuerte en mí, desde mi infancia, pero pasó a consumirme, a cuenta gotas, a lo largo de los últimos años, tornándose cada día que pasaba, más y más sofocante.

…………Así que cumplí mis cuarenta años oí el llamado y decidí enfrentarme a mí mismo, esperando encontrar aquello en lo que creí durante mi vida entera, y que estaría esperando por mí a lo largo del Camino.

…………En esa ocasión surgió la primera cuestión: Cuál sería mi desierto? Tendría que abandonar todo y peregrinar en busca de algún lugar al otro lado del mundo? Tendría que atravesar el inmenso desierto del Sahara o cualquier otro lugar que pudiera servir de palco para mi tan soñada inmersión?  La respuesta para todas esas preguntas fue: No!

…………Primero porque yo no quería, y tampoco era mi objetivo pasar por ninguna situación de sufrimiento intenso, a no ser el desgaste emocional y psicológico que ocurrirían naturalmente conforme los días pasaran.

…………Segundo que, desde un principio, yo había creado un cierto rechazo a la idea de recorrer caminos ya desgastados por el hombre a lo largo de su historia.

…………En resumen: yo quería un camino nuevo, en el cual me sintiera seguro y que me permitiera vivenciar aquello que yo consideraba ser lo más importante de la experiencia: probar la soledad absoluta y mi capacidad de seguir adelante independientemente de las situaciones que ocurrieran naturalmente y, por sobre todo, poner a prueba mi fe y realizar mi encuentro con Dios.

…………Todo desierto es una región árida, cubierta o no por un manto de arena, en el que es casi nula la presencia de vida. Un desierto puede ser también una isla perdida en un lugar poco frecuentado, solitario o incluso abandonado. Delante de estas definiciones pude ampliar mis opciones en relación al lugar.

…………Después de leer e investigar sobre los muchos desiertos existentes alrededor del mundo opté por el extremo sur de América, más específicamente por cruzar la región de Tierra del Fuego (Patagonia argentina y chilena), y finalizar mi peregrinación en el lugar conocido como “el fin del mundo”.

…………Fue en esa inhóspita y desierta región que decidí vivenciar mi experiencia y desafiarme a mí mismo, meditando y reflexionando diariamente, a cada paso que pudiera dar.

…………Intenté reflexionar también sobre mi papel como ser humano en un mundo ya tan fragilizado y sin sentido, tanto en relación a la propia vida como en relación a nuestra existencia como un todo.

…………En relación al sentido teológico del tema “atravesar un desierto”, intenté entender, antes de partir, por qué esa experiencia nos fascina tanto y al mismo tiempo nos asusta. Creo que nos fascina porque nos remite a la idea de la búsqueda del autoconocimiento, por el poder y el control sobre uno mismo, y por la obtención plena de la fe que nos hace seguir adelante.

…………Por otro lado, es una experiencia que también nos asusta terriblemente, pues simboliza la lucha por la sobrevivencia, por el misterio, el dolor y la agonía, mas principalmente, el miedo a la soledad.

…………De cualquier manera, fascinando o asustando, siempre creí que en lugares inhóspitos o desérticos, la vida y la luz interior encuentran medios para brotar en su más precioso sentido.

…………Eso se debe principalmente a las dificultades y a los peligros existentes a lo largo del camino, así como a la necesidad de seguir adelante, cueste lo que cueste.

…………La posibilidad de recibir la gloria por vencer no sólo un camino sino a sí mismo, encontrando o superando los propios límites del cuerpo y del espíritu es algo extremadamente motivador y enriquecedor.

…………Es posible también que los desiertos sean campos preciosos para encontrar la cura interior y donde la grandiosidad humana se manifieste de la forma más espontánea y expresiva. ¿Y por qué no creer que la vida (interiormente) brote de situaciones o de lugares donde es casi nula la presencia de vida (exteriormente)?

…………Frente a ésto y encarando de forma positiva la experiencia, me entregué de cuerpo y alma a lo que yo pretendía vivir, e incentivo a todo aquel que oiga su llamado a hacer lo mismo.

…………A lo largo del Camino aprendí cuán simple se torna la vida a partir del momento en que damos el primer paso en busca de la verdadera esencia que la compone.

…………Asimismo, nos tornamos individuos más pacientes y seguros cuando comenzamos a percibir que podemos vivir con mucho menos de lo que imaginamos, frente al fardo de cosas inútiles y sin sentido que cargamos a lo largo de nuestros preciosos días de vida. Tomar conciencia de esas verdades nos hace vivir de manera más simple y generosa con todo y con todos los que nos rodean, y ver a Dios tanto en el brillo de una estrella como en el simple brillo de la mirada de un niño.

…………Puedo afirmar que el desierto es un terreno grandioso para encontrar nuestras respuestas y formularnos nuevas preguntas a un nivel más elevado de conciencia, para que podamos proseguir con nuestro crecimiento continuo. También es una forma de encontrarnos a nosotros mismos y prepararnos mejor para nuestro breve pasaje por este mundo y descubrir nuestro verdadero papel como seres pertenecientes a un único e infinito Universo.

…………Finalmente, creo que enfrentar el propio desierto, no raras veces se trata de un lugar distante y lleno de misterios y secretos. También enfrentamos pequeños desiertos todos los días, a veces sin salir de nuestras casas, intentando encontrar, en medio al torbellino de nuestras vidas, las respuestas para las preguntas que tanto nos sofocan.

Ciertamente que las preguntas no serán las mismas para cada persona, pues cada uno de nosotros tiene sus propias dudas y sabe exactamente aquello que precisa o que debe buscar, por aquí o por allá.

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Máscara utilizada en las Ceremonias Secretas del Hain

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INTRODUCCIÓN

…………De acuerdo con la historia, alrededor de 1300 años antes de la Era Cristiana ocurrió el primer milagro que yo considero como “milagro del desierto”. Ese milagro fue magnífico, pues elevó la conciencia de un pueblo con base en las experiencias vividas en un inmenso vacío. La experiencia a la cual me refiero llevó un gran número de personas a salir de su condición de esclavo en Egipto y vagar por cerca de 40 años entre inmensos desiertos de arena, buscando, esencialmente, un nuevo lugar para establecerse y recomenzar su vida.

…………Aunque no haya sido nada fácil, esa larga caminata a través de la nada en busca de un nuevo espacio y una nueva identidad, desencadenó en ese pueblo un proceso de crecimiento. Y, sobre todo, en aquello que se entendía por fe. Fue un proceso de aprendizaje en el cual personas muy diferentes entre sí se vieron obligadas a convivir y a organizarse como un nuevo pueblo. Si alguno de nosotros decide buscar más informaciones sobre este episodio de la historia probablemente llegará a la conclusión de que fue esa peregrinación de 40 años en el desierto que formó al Pueblo de Israel.

…………Posteriormente también ocurrió la famosa experiencia vivida por Cristo, que recibió un llamado y decidió enfrentar, por libre arbitrio, durante 40 días, SU desierto, despojándose totalmente de su divinidad y enfrentando tan humanamente todas sus dudas, miedos, deseos o ilusiones. O sea, todo aquello que todavía le impedía seguir su camino en dirección a la luz.

…………Frente a este contexto el desierto se torna, sobre todo, un lugar mítico, simbólico y que inevitablemente, de una forma o de otra, precisamos atravesar un día, ya sea porque decidimos buscarlo o porque él decida encontrarnos en determinada fase de nuestra vida.

…………Un desierto no es solamente un lugar en el espacio donde es difícil encontrar vida, sino también un lugar donde se desencadenan nuestros dolores, crisis, egoísmos, etc. Un lugar donde aprendemos a toda costa que no tenemos poder para todo en este mundo, ni para dominar las fuerzas naturales que rigen la vida del Universo. Para caminar en un desierto es preciso despojarse primeramente del ego y entregarse en las manos de Dios, confiando e interactuando con Él a todo instante, si realmente queremos oír las respuestas para nuestras dudas y encontrar las señales que nos conducirán, amparados, a lo largo del camino. Sin Su presencia constante es prácticamente imposible obtener el tan precioso alimento espiritual para el cuerpo y el alma y vencer la soledad, el miedo y la duda.

…………Y, Por qué elegí la Patagonia (Tierra del Fuego) como “mi” desierto?

…………A los cuatro años de edad viajé con mis padres para el extremo sur de América, hacia donde partimos de auto desde la ciudad de Santiago de Chile, pasando por las ciudades de Puerto Natales y Punta Arenas, cruzando el Estrecho de Magallanes y siguiendo hasta la ciudad conocida como “El Fin del Mundo” (Ushuaia). En aquel tiempo, por el año de 1964, las rutas eran pésimas, especialmente las que existían próximas al extremo sur del continente, donde el término de la Cordillera de los Andes dificultaba muchísimo el trayecto de la región final de Tierra del Fuego, porque ella cruza la Isla Grande en sentido este-oeste en dirección al final del continente, acabando cerca del Océano Atlántico. Las rutas hoy mejoraron mucho, pero todavía son extremadamente desiertas, permitiendo manejar largos trechos del camino sin la presencia de ningún otro vehículo. Recuerdo que a cierta altura del camino tuvimos que parar el auto para cambiar una rueda pinchada.

…………Nuestro auto era un Chevrolet Opala cuatro puertas, color celeste, capot negro con una enorme reja de hierro cromada en la parte de arriba que usábamos para llevar valijas y otras cosas, dejando el interior del auto con más espacio y confort. Más tarde, conversando y recordando con mis padres sobre nuestra aventura supe que el viaje fue para festejar su tercer año de casamiento. Era más o menos noviembre, y el invierno se había prolongado mucho aquel año, haciendo con que los picos de las montañas todavía estuvieran, en buena parte, cubiertos de hielo. Mi padre acababa de comprar el auto y era su sueño atravesar el Paso Garibaldi, famoso por ser el único paso existente en los Andes Fueguinos, en la parte austral y final de la Cordillera de los Andes, que fue cruzado con éxito. Aunque una nueva ruta haya sido construida (terminada alrededor de 1970), destinada principalmente a la distribución de la producción industrial de la zona franca existente en la región de Ushuaia, todavía hoy permanece la antigua ruta de tierra, serpenteando varios puntos de la ruta nueva, a la que se llamó “Camino Nuevo”.

…………En el punto más alto de las dos rutas (la antigua de tierra y la nueva de asfalto), más específicamente donde las dos se encuentran y se transforman en una sola, existe un pequeño memorial llamado “Paso Garibaldi”, que homenajea el primer paso de un auto particular, indicando así la abertura del camino en noviembre de 1956. Una camioneta Buick de la década del 20, de propiedad del Sr. Julio Canga fue el primer vehículo particular a realizar la travesía, hecho que marcó definitivamente la unión entre las ciudades de Río Grande y Ushuaia. Dos días después de la abertura de la ruta (todavía de tierra), un turista norteamericano que venía de Alaska repitió la hazaña, haciendo el pasaje con su jeep anfibio y pasando a ser el primer turista a realizar la travesía del final de la Cordillera de los Andes en auto. Vale mencionar que el nombre dado al “Paso Garibaldi” no hace referencia al italiano Giuseppe Garibaldi y sí a Raúl Garibaldi Honte, hijo de una nativa de la tribu Haush, llamada Luisa Honte, con el italiano José Stroppa. Raúl era empleado de una SUB-PREFEITURA  y también conocido por el apodo de “Paka”, su nombre nativo. Fue él quien a partir de Lago Escondido (próximo a la ciudad de Ushuaia), propició intensamente un paso sobre la Cordillera de los Andes y que, alrededor de 1936, se tornaría la primera ruta utilizada como unión entre el resto del continente y el “Fin del Mundo”. De acuerdo con la historia, encontré referencias de que fue su madre quien le contó sobre la existencia de un antiguo camino usado hacía muchísimos años por los indios selk’nam y manekenk para cruzar las montañas. Ese camino le sirvió de guía para el proyecto de la ruta. Vale decir que el Garibaldi todavía es el único paso de unión terrestre entre lo restante del continente y la ciudad de Ushuaia.

…………Volviendo a la parada que hicimos en el viaje, recuerdo que mi padre quedó con el trabajo pesado mientras que mi madre permaneció apenas a su lado contándole cosas divertidas y cantando para distraerlo. Mi madre tenía una voz linda y nos gustaba escucharla cantar. Mientras tanto me sentí confiante para salir del auto y explorar la vegetación y el terreno plano que se extendía a perder de vista en dirección a una gloriosa cadena de montañas que estaba justo al fondo, en el horizonte. Los arbustos no eran escasos y tenían un color dorado, levemente ocre, típico del resecamiento sufrido por el invierno reciente. Era la bellísima estepa patagónica. Al final, en el horizonte, había una fusión perfecta entre los colores del terreno y los de las montañas, formando una única y espesa faja amarronada. A pesar del aire helado, el cielo estaba de un azul intenso y las montañas parecían poseer una cantidad infinita de tonos marrón. Sus torres resplandecían con el brillo del sol y cada una tenía formas y tamaños diferentes. Después de algunos instantes mirando hacia el horizonte, percibí que uno de los arbustos cercano al coche se movía de una forma diferente, sugiriendo la presencia de algún animal. Para mi sorpresa era un conejo gordo y gris, que al salir de atrás del arbusto paró y miró fijamente en mi dirección. Como yo todavía era muy pequeño, no tenía el discernimiento necesario para medir los riesgos de perderse en un lugar tan distante y desierto, y, en un gesto impulsivo y propio de un niño, me lancé en busca del pequeño animal. No demoró mucho para que percibiera que me había distanciado demasiado de donde estaba, dando la nítida sensación de estar perdido en medio a una infinidad de arbustos que parecían ser todos iguales. Me desesperé y me puse a llorar, agachado y con los ojos tapados con mis manos, cubriendo mi rostro. Fue ahí cuando sentí un toque suave de alguna cosa sobre una de mis manos. Para mi sorpresa y espanto, al abrir los ojos vi que se trataba de un hombrecito con características bastante graciosas. Así que me miró a los ojos sonrió y emitió un sonido parecido con un gruñido, aunque suave y acogedor. Me quedé inmóvil y de a poco percibí la llegada de otros hombrecitos, que fueron saliendo de atrás de los otros arbustos que había a mi alrededor. Todos juntos hicieron un círculo a mi alrededor y me miraban con una mirada acogedora y tierna que hasta hoy me hace soñar con frecuencia con aquel momento mágico. Después de algunos instantes, aquel que parecía ser el más viejo, me tomó de la mano y me guió con delicadeza hasta el lugar de donde yo había salido, de manera que pudiese ver el auto y también a mis padres. Percibí que habían pasado apenas algunos minutos, pues mi padre todavía estaba cambiando la rueda y mi madre continuaba a su lado sonriendo y cantando. Cuando los vi solté un enorme suspiro de alivio y sentí una alegría intensa. Todavía de manos dadas, miré para el hombrecito a mi lado que, sonriendo, soltó mi mano y en seguida me abrazó, como en un gesto de despedida. Ya de pie, percibí que él no era más alto que yo, o sea, a mi edad en esa época, como máximo, 1,20 m de altura. Corrí en dirección al auto y así que alcancé a mis padres miré para atrás y el hombrecito estaba allá de pie, mirándome en medio de los arbustos como si todavía estuviera cuidándome para que llegara con seguridad al lugar de donde había salido en busca del conejo.

…………Enseguida grité:

…………– “Mamá, mamá, me perdí! Mi madre se asustó sin entender bien lo que había ocurrido.

…………Ella bromeó conmigo diciéndome:

…………– “En serio, hijo? Y cómo encontraste el camino de vuelta?” 

…………– “Fue un hombrecito que me trajo, está ahí, mirá!” Y apunté en la dirección del arbusto donde el pequeñito se encontraba. Curiosamente mi madre no lo veía, pero yo lo veía perfectamente, a punto de insistir vehementemente con ella para que lo buscase mejor con sus ojos. No sé por qué motivo mi madre no podía verlo. Estoy seguro que aquel ser era real y estaba ahí, bien cerca nuestro, pero, infelizmente, apenas yo podía verlo.

…………– “Listo”, dijo mamá.

…………– “Vení, papá terminó con la rueda y ya podemos seguir viaje.”

…………Yo insistí:

…………– “Pero, y el hombrecito? Precisamos llevarlo para casa, mamá. Aquí afuera hace mucho frío y no podemos dejarlo aquí.”

…………– “Debés haberte asustado, querido, eso es muy común cuando nos preocupamos con alguna cosa. Vení aquí conmigo en el asiento de adelante. Vamos, hace mucho frío aquí afuera.”

…………Entramos todos en el auto y mi papá arrancó. Cuando salimos de la banquina y entramos en la ruta, salté inmediatamente para el banco de atrás, en medio a las sacudidas y pisoteando a mi mamá por todas partes. Al mirar hacia donde estábamos hacía poco vi muchos hombrecitos saliendo de los arbustos e invadiendo la banquina donde el auto había estado parado para cambiar la rueda. El pequeñito que me había ayudado levantó su mano derecha en saludo de despedida mientras los otros permanecían a su alrededor, apenas emitiendo miradas calurosas y tiernas.

…………En aquel momento, aún sin entender, tuve mi primera experiencia espiritual con seres mágicos existentes en Tierra del Fuego y con el camino que años más tarde yo llamaría de “Camino Sagrado”.

…………Muchos años pasaron desde entonces y el episodio de aquel día fue poco a poco siendo aprisionado en el baúl del olvido.

…………A pesar de todo, aun inconscientemente, tenía con frecuencia sueños extraños con seres mágicos, incluso después de adulto, y cuando me despertaba tenía la sensación de que de alguna forma yo volvería algún día a aquel lugar y encontraría las respuestas para todas las dudas que restaron escondidas en mi memoria.    

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.Máscaras usadas por los Miembros de la Sociedad Secretas del Hain

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PRÓLOGO

…………Hace algunos siglos, alrededor del año 1500, un grupo de exploradores del Viejo Mundo avistó una tierra extremadamente árida, rocosa y completamente desconocida, cercada de una infinidad de islas de todo tipo y tamaño. También había en esas tierras inmensas columnas de humo, tan altas que daban la impresión de que tocaban el cielo. En realidad, eran las enormes hogueras hechas por los nativos de aquella tierra tan inhóspita que parecían flotar sobre las aguas heladas de los canales que circundaban las pequeñas masas de tierra y roca.

…………Fue exactamente este místico y curioso palco que hizo que los que allí arribaron por primera vez dieran al lugar el nombre de “Tierra del Fuego”. Aunque ese lugar sea aún hoy un tanto remoto, comenzó a atraer un gran número de personas de todas partes del mundo, sedientas por aventuras, historias y leyendas.

…………Después de leer un poco sobre la región y saber que también es conocida como “El Fin del Mundo”, pensé: si es ahí que el mundo acaba, debe ser ahí que el mundo también comienza, pues todo fin es también un comienzo.

…………Pero algo mayor me fascinó a punto de haber elegido el “Fin del Mundo” como mi desierto: los hombres que allí estuvieron y los habitantes nativos de esas tierras, así como las experiencias vividas por ellos en un ambiente tan inhóspito y solitario.

…………Alberto de Agostini, de origen polaca, explorador, fotógrafo y presbítero salesiano, que se tornó conocido por su trabajo misionero y de exploración de Tierra del Fuego, escribió sobre el lugar alrededor de 1875:

      …..En el extremo de aquella extensa punta de tierra de América del Sud, que va estrechándose a medida que se aproxima al Polo, bañada por dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, el continente parece haberse fragmentado en un vasto archipiélago que, separado de la tierra firme por el Estrecho de Magallanes, penetra en las frías y misteriosas soledades del Antártico, bajo el sugestivo nombre de Tierra del Fuego”.

…………Al retornar a Inglaterra después de tres largos años vividos en los alrededores del extremo sur, Darwin escribió los recuerdos de su pasaje por el Fin del Mundo:

       “Pienso que no debo ser el único a quien le suceda esto: ¿Por qué estos áridos desiertos han enraizado tan profundamente en mi memoria?”

…………Más o menos en esa misma época, Julius Popper, ingeniero judío-rumano naturalizado argentino, dejó en sus escritos sus impresiones sobre aquel inmenso desierto:

…………No sólo vi enanos y gigantes, bosques subterráneos, selvas antárticas y colosos de granito, sino que también vi las puertas del paraíso”.

…………Además de éstos, muchos otros se aventuraron por ese inmenso desierto, tan inhóspito y al mismo tiempo tan misterioso y fascinante. Thomas Bridges, George Despard, Allen Gardner, Robert Fitzroy y muchos otros. En su mayoría exploradores y misioneros que optaron, por libre y espontánea voluntad, ir a encontrarse con su propio desierto.

…………En relación al Fin del Mundo, vale decir que se llama así por tratarse del pedazo de tierra más austral del planeta. Y también por ser el último lugar habitado antes de la Antártida, razón por la cual grandes exploradores, aventureros y pioneros decidieron establecerse de forma fija o temporaria por allí.

…………Luego de la llegada de los primeros exploradores y misioneros algunas potencias europeas de la época estaban literalmente obcecadas por llegar al Polo Sur, haciendo con que se crease una especie de “corrida del oro” al extremo sur del planeta en el inicio del siglo XX.

…………Las intenciones obviamente eran las más variadas posibles. Desde la cartografía de tierras e islas poco conocidas hasta la búsqueda por el descubrimiento de nuevas tierras en un nuevo e inmenso continente, así como de sus riquezas y del derecho de poseerlas.

…………Debo reconocer que los realizadores de esas expediciones dieron una gran contribución para mi elección por el desierto del “Fin del Mundo”. Al leer sobre esas expediciones intenté conocer mejor el alma de esos grandes hombres, que enfrentaron el frío, el hambre, la soledad y también la muerte. Por lo que pude encontrar de su historia, la mayoría de esos hombres, aunque cumpliesen con dedicación sus diferentes tareas y obligaciones para con sus financiadores, buscaban también intereses propios. Y son exactamente esos intereses propios que intenté descifrar a través de sus sueños, pues eran justamente esos intereses que poblaban sus corazones.

…………Qué decir del Capitán Fitzroy que vino a parar al extremo sur casi por casualidad? Por miedo de la soledad y del inmenso y árido desierto que enfrentaría, exigió que la Corona Británica le permitiese llevar a bordo a un joven naturalista llamado Charles Darwin para que le hiciera compañía durante el largo y difícil período de arduo trabajo, teniendo así con quien conversar. A su vez Darwin también enfrentó un inmenso desierto antes de concluir su Teoría de la Evolución de las Especies.

…………En una historia no tan lejana, el Capitán A. P. Moller, fundador de una de las mayores empresas de navegación del mundo en la actualidad, en el inicio de su carrera, tenía apenas un pequeño navío y frecuentemente llevaba a su esposa en sus viajes, para escapar de los largos períodos de soledad y no permanecer tanto tiempo lejos de ella. Durante uno de sus viajes su esposa enfermó gravemente a punto de casi llegar a perderla. En medio del inmenso océano y delante de una fuerte tempestad se vio frágil e impotente frente a cualquier tentativa de salvarla. En un momento de extrema angustia la colocó en la cama y salió a la cubierta, inundada por el agua y la fuerte lluvia, gritando con Dios para que Él le diera una señal para que continuase firme y no cayese derrotado por la angustia y la desesperación. Cuenta la historia que después de sus oraciones un viento suave tocó su rostro y en pocos minutos una brisa seca pairó sobre el navío.

…………De a poco las nubes comenzaron a diluirse, y fue cuando él miró hacia el cielo y vio brillar, solitaria, una inmensa estrella entre las nubes, una señal de que su oración había sido oída. Desde ese momento el clima fue favorable y no tardaron en alcanzar un puerto seguro. Su esposa pudo ser atendida y sobrevivió, y así que atracó pidió que fuera pintada una gran estrella blanca dentro de una bandera celeste en la chimenea de su navío, como forma de recordar los momentos de angustia vencidos en medio del desierto, así como en agradecimiento a Dios por oír sus oraciones. Su empresa prosperó a lo largo de los años, tornándose un verdadero imperio, y hasta hoy la estrella puede ser vista a la distancia en todos los navíos de su flota.

…………Volviendo al “Fin del Mundo”, son tantos y tantos los casos que envuelven fe, persistencia y determinación a lo largo de tantos y tantos desiertos enfrentados y vencidos que prefiero dejarlos para otra oportunidad, y en la medida en que voy andando por mi camino, recorriendo algunos de los senderos enfrentados por algunos de esos hombres, intentaré expresar mis sentimientos.

…………Finalmente, haciendo también una breve analogía a los últimos descubrimientos científicos en relación al poder que emana de la nada, la famosa antimateria, creo que sea exactamente en los lugares más inhóspitos, más solitarios y lejanos, que la luz que existe dentro de cada uno se manifieste de la forma más intensa y productiva.

…………Y es justamente en medio a las adversidades y nuevos descubrimientos que vamos graduándonos como seres humanos y divinos y pasamos a descubrir nuestro principal papel en el mundo y en la vida de las personas.

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Diseño: Típica Canoa Fueguina

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CAPÍTULO I

Los Preparativos para El Viaje

…………Ya eran más de las doce de la noche de aquel viernes del 3 de noviembre. Llovía fuerte y ventaba mucho, lo que me preocupaba, porque a la mañana siguiente tempranito salía mi vuelo de Santa Catarina hacia el extremo sur de América.

…………Hacía unos momentos que había terminado de revisar todo el equipaje, documentos y pasajes, y todo parecía estar pronto. Solo me faltaba ver el correo y la confirmación del encuentro con Juan, mi amigo y compañero de viaje. Antes decidí darme una ducha tibia para relajarme, tratando de disminuir un poco la ansiedad.

…………Después de la ducha reuní todas mis cosas y las puse sobre el sofá rojo que tengo en el rincón derecho del living, que por cierto es el lugar más cercano a la puerta. Por un instante miré el equipaje y di un gran suspiro:

…………— Listo!

…………En seguida tomé la computadora en mi manos y entré a mi casilla. Para mi infeliz sorpresa, recibí un correo de última hora de Juan, cancelando su ida por motivos de salud, y en el mismo instante pensé en desistir también yo. Desde el principio del año había tratado de conseguir un compañero dispuesto a enfrentar un viaje de aventura al Fin del Mundo, pero prácticamente todos habían abandonado la idea, excepto Juan, que, aunque parezca increíble, yo pensé que sería el primero en desistir.

…………Juan tenía entre 55 y 60 años, era ingeniero de origen húngaro y vivía en Buenos Aires desde que se había recibido de ingeniero en Inglaterra. Era divorciado y tenía solo una hija. Descendía de una familia noble que, durante generaciones, había tenido aventureros  que renunciaron a sus vidas convencionales para incursionar en las lejanas y poco conocidas tierras del extremo Sur de América. Conseguí su contacto gracias a un conocido aficionado a las aventuras e historias relativas a las culturas indígenas sudamericanas. Descubrí posteriormente que ese conocido tampoco lo conocía a fondo, pero me aseguró de todas las maneras posibles e imposibles que se trataba de una persona confiable, culta y dotada de un gran espíritu.

…………Desde que entré en contacto con él por primera vez fui construyendo en mi mente, por los correos que nos mandamos, la figura de una persona con experiencia y sensata, educada y al mismo tiempo divertida, lo que sería perfecto para la ocasión. A medida que aumentaba nuestra amistad, Juan demostraba cada vez más que era un compañero ideal para esa aventura, pues conocía la región y la historia de los pueblos que habitaron Tierra del Fuego hasta tiempos no demasiado lejanos al nuestro.

…………De acuerdo con su historia, su abuelo materno había sido un explorador que durante décadas recorrió Tierra del Fuego en busca de aventuras y de los misteriosos secretos de la historia del pueblo que habitaba la región más austral del planeta. Muchos de sus viajes los habría hecho de forma solitaria, a pie o a caballo. En algunas ocasiones lo habrían acompañado amigos que él había hecho a lo largo de sus aventuras, en su mayoría naturales de los pueblos fueguinos, que tras años de convivencia y de considerarlo amigo fiel y verdadero, pasaron a verlo como parte de su propio pueblo.

…………Como ya había pasado mucho tiempo desde el fallecimiento de su abuelo, Juan terminó dejando de lado las historias y los muchos recuerdos, sin poder recurrir más a la memoria viva que tenía él de los lugares por los que había pasado y las personas con las que convivió durante sus viajes. Sin embargo, su abuelo le había dejado un regalo: una pequeña caja de madera rústica adornada con piedras de colores, llena de mapas, fotos y documentos importantes que fue coleccionando a lo largo de sus años de aventura y peregrinación por Tierra del Fuego. Entre esos documentos había un mapa dibujado por él mismo y algunas anotaciones que sugerían la existencia de un camino escondido cuyo inicio estaría cerca de la región de los lagos, que pertenece a la Patagonia argentina.

…………La primera parte de ese camino cruzaba diversos valles y cadenas de montañas hacia el sur de América, entraba en el territorio chileno cruzando la región de Torres del Paine y seguía hacia la pequeña ciudad de Puerto Natales, pasando por un lugar donde había una enorme caverna. Más adelante cruzaba nuevamente montañas, bordeando lagos, glaciares y siguiendo hacia la ciudad de Punta Arenas. Desde allí el mapa sugería recorrer el estrecho de Magallanes por tierra hacia Puerto del Hambre, en la región del antiguo Fuerte Bulnes.

…………En ese punto la demarcación del camino indicaba su fin en la costa del estrecho, reapareciendo en la orilla opuesta, cerca de la región donde queda la ciudad chilena conocida como Porvenir, capital de la Tierra del Fuego chilena.

…………De allí en adelante algunas marcas extrañas en el mapa indicaban dos nuevos derroteros distintos, que se separaban y volvían a encontrarse cerca del lago Kami, hoy conocido como lago Fagnano, que tiene cerca de 100 kilómetros de extensión y pertenece tanto a Argentina como a Chile.

…………Uno de ellos parecía ser más plano, mientras que el otro parecía indicar algunas cadenas de montañas de se deberían sortear. De acuerdo con los apuntes hechos en el mapa se trataba de la parte final de la cordillera de los Andes, que en determinado punto cruza de Este a Oeste el continente sudamericano, sumergiéndose en el océano Atlántico, cerca de la isla de los Estados, y resurgiendo tan solo cerca de la Antártida.

…………Una pequeña flecha en el mapa sugería al aventurero que ese camino que cruzaba el final de la cordillera de los Andes sería la mejor opción, y fue justamente por ahí que habíamos decidido seguir.

…………En su tramo final, el misterioso camino abierto y recorrido innúmeras veces por al abuelo de Juan, y que ahora estaba ahí, ante nosotros, esperando que lo redescubriéramos, pasaría aún por la ciudad de Ushuaia, pero sería vencido solo tras el cruce del Beagle, donde deberíamos ingresar en tierras chilenas que quedan del otro lado del canal, en la isla Navarino, pasando por Puerto Williams y terminando el largo itinerario en el pequeño pueblo de Puerto Toro, el más austral del mundo.

…………Desde que supe sobre la existencia de esa historia, los mapas y los registros que pertenecieron al abuelo de Juan, me quedé fascinado por la idea de que encontráramos el inicio de ese camino y lo recorriéramos, pues me parecía que se internaba en un mundo lejano, muy fuera de la realidad común.

…………Durante muchas y muchas noches a lo largo de los meses siguientes a conocer a Juan y su historia, y tras haber leído e investigado sobre Tierra del Fuego y los pueblos que allí habitaron, anduve en mis sueños y pensamientos por ese camino, tratando de armar un escenario que pudiera servir como base para la historia que estoy escribiendo hoy aquí. Pero nada se compara a lo que viví, sentí y vi con mis propios ojos, pues es imposible expresar en palabras la magia que hay en el camino.

…………Con todo, el correo de Juan aquella última noche antes del viaje me pareció un punto final a todo lo que yo había soñado.

…………Su mensaje no parecía ser solo un comunicado, sino que sobre todo contenía en sus palabras el ruego de que yo no abandonara la idea de seguir adelante, pues ese primer desafío podía ser solo un pequeño ensayo de todo lo que aún vendría. En sus últimas palabras, Juan decía: “quizás este hecho [su renuncia al viaje] podría no ser obra del azar, sino algo que yo debería encarar como un pequeño obstáculo, si yo realmente quisiera llegar adonde casi ningún hombre había llegado”.

…………De cierta forma, esas palabras me sonaban acordes a lo que yo venía buscando en los últimos años, al llamado que mi corazón insistía en oír. Es decir, al llamado de que yo debería encontrar mi desierto y cruzarlo solo. Con todo, confieso que me sentí completamente atemorizado, pues, principalmente, el hecho me tomó de sorpresa en ese momento.

…………Adjunto al correo estaba el mapa de su abuelo, indicaciones y, por último, una pequeña nota escrita de puño y letra por Juan, en una lengua desconocida, que yo debería imprimir y entregar a su mejor amigo de infancia, que se llamaba Halimink, que me estaría esperando en el aeropuerto de la ciudad de El Calafate, en la Región de los Lagos de Argentina, y me ayudaría a lo largo del camino.

…………Haciendo un balance y tratando de digerir el correo de Juan, el hecho de que yo debería encontrarme con un completo desconocido me dejó aún más temeroso. Pensé en desistir también, aun perdiendo todo el dinero que había invertido en pasajes, ropa y accesorios.

…………Decidí responder el correo y acusar a Juan por arruinar mis planes y también por dejarme hecho un idiota. En el fondo yo sí debía ser un idiota, pues había confiado un proyecto de esa magnitud a una persona completamente desconocida y que se basaba solo en historias contadas por un viejo que ni siquiera estaba más en este mundo. Y el mapa? Quién me podía asegurar fehacientemente que aquel mapa era real? Bien podría ser fruto de la imaginación de un viejo moribundo que otrora creyera ser digno de compararse a Indiana Jones.

…………Le escribí un correo a Juan con todas mis quejas, pero antes de terminarlo ya me había arrepentido de haberlo escrito y por eso decidí no mandárselo de inmediato. Antes quise rezar durante algunos minutos. Le pedí a Dios en mis oraciones que iluminara mis pensamientos y le rogué que me diera una señal, cualquier señal, por más chica que fuera, que pudiera darme la respuesta de si yo debía seguir adelante con el viaje en busca del camino perdido de Tierra del Fuego.

…………Después de casi una hora de oración y reflexión, y ya casi entrando a la segunda hora de la madrugada, ninguna respuesta, ninguna señal, nada… Solo angustia. Me levanté y caminé hasta la ventana de mi cuarto y la abrí para tomar aire puro. Fue en ese momento que una brisa ligera me tocó las mejillas con suave humedad. El tiempo seguía encapotado, aunque la lluvia prácticamente se hubiera ido. Cuando volví mi rostro hacia el cielo divisé una pequeña estrella entre todas aquellas nubes turbulentas que pasaban de forma tan rápida, agitadas bajo ella.

…………Una sola estrella, pequeñita, en medio de aquel inmenso mar de nubes que parecía ser un infinito, insistía en seguir brillando para mí. Era esa la señal que le había pedido a Dios. La señal que ya había sido dada una vez en la historia.

…………Volví a la computadora e inmediatamente borré toda la carta que le había escrito a Juan, destratándolo y acusándolo de haber arruinado mi sueño. Quisiera que siempre tomáramos esa actitud, evitando así consecuencias indeseables.

…………En vez de la enorme carta le escribí un pequeño mensaje como respuesta, que sucintamente decía lo siguiente:

…………“Querido amigo, sé que no mediste esfuerzos para que pudiéramos estar juntos mañana a fin de iniciar esa gran aventura. Quisiera Dios que pudiéramos de hecho estarlo y encontrar el camino perdido trazado por tu abuelo y dado a ti por medio de los mapas y de los registros que me enviaste. Muchas gracias por confiarme todas esas informaciones que guardaste con celo a lo largo de tantos años. Sé que de alguna manera estaremos juntos en ese viaje. Espero encontrarte en breve en Buenos Aires y compartir contigo todo lo que pueda recibir de Tierra del Fuego y de las personas con las que me cruce a lo largo de esta marcha. En cuanto al camino, no te preocupes, lo voy a encontrar.”

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Diseño: El Buque Beagle por Conrad Martens

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CAPÍTULO II

La llegada a El Calafate y el encuentro con Halimink 

El inicio del caminho

…………Tras haberle escrito la respuesta a Juan me fui a acostar y a descansar para el día siguiente, pero sabía que no sería fácil dormirme. De todos modos, traté de calmar la mente. Pasaron solo algunos momentos y, sin darme cuenta, el despertador sonó y tuve que levantarme rápidamente. Me puse la ropa y comí algo ligero.

…………Todo transcurrió bien aquella mañana. Los vuelos no se atrasaron, pero había escalas y no pude hacer el trayecto directamente. Tuve que ir primero hasta Buenos Aires y cambiar tanto de aeropuerto como de avión, por lo que perdí prácticamente un día entero en función de un viaje que duraría mucho menos si fuera un vuelo directo. Estando en Buenos Aires, ya en el aeropuerto siguiente, tuve que esperar alrededor de cuatro horas hasta que mi vuelo saliera hasta la ciudad de El Calafate, donde me iba a encontrar con el amigo de infancia de Juan.

…………El Calafate es una pequeña ciudad que se ubica en la provincia de Santa Cruz, muy cerca de la frontera con Chile. Aunque tenga una población fija de alrededor de 8.500 habitantes, en algunos períodos del año ese volumen aumenta considerablemente porque la ciudad ofrece una buena estructura hotelera, aeropuerto moderno y muchas opciones de turismo, especialmente para aquellos a quienes les gusta la aventura. Sus carreteras están muy bien conservadas y señalizadas, aunque tengan poco movimiento. La región tiene un clima frío, con un promedio anual de entre cinco y siete grados centígrados. El nombre de El Calafate viene de un arbusto que nace en la región y produce una pequeña fruta con la que se hacen mermeladas y jaleas, además de licores, que encontramos a la venta en casi todos los comercios de alimentos de la región.

…………También es la ciudad que está más cerca del Parque Nacional de los Glaciares, Región de los Lagos de Argentina, donde se encuentra el glaciar más grande del mundo en extensión horizontal: el Perito Moreno. Es un glaciar que presenta movimiento constante pese al calentamiento global, siendo uno de los únicos del mundo con esa característica, lo que intriga a científicos y estudiosos de todo el mundo.

…………La región tiene además otro importante glaciar: el Upsala, cuyo acceso está cerca de la entrada al pueblo de El Chaltén, considerado la capital argentina del trekking. El pueblo fue considerado Patrimonio Mundial de la Humanidad por sus maravillosas formaciones geológicas, flora y fauna, que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, y se ubica a los pies del famoso Cerro Chaltén, o Fitz Roy, cuya cumbre se considera una de las más inaccesibles debido al grado de dificultad y a las condiciones climáticas.

…………Los glaciares que existen en la Región de los Lagos son como imponentes guardianes de la nieve, que se fue depositando de a poco durante miles y miles de años, desde lo alto de la Cordillera de los Andes, y que desciende por caminos que casi llegan a alcanzar los 180 kilómetros de extensión. Un glaciar está formado básicamente por nieve compactada y su formación gradual hace posible un espectáculo aparte: el surgimiento de centenas de tonos que van desde el azul más oscuro hasta el blanco. Prácticamente todos terminan su recorrido en el Lago Argentino, fragmentándose de distintas formas, desde pequeños trozos, fragmentos de hielo, hasta grandes icebergs, que descienden lentamente por el lecho del lago y algunas veces encallan cerca de las orillas, donde se quedan hasta derretirse.  Durante el descenso, los glaciares se mueven más de un metro por día, y ese movimiento produce una fricción con el suelo, echando al lago una enorme cantidad de sedimentos finísimos que flotan en el agua formando una especie de Vía Láctea acuática que algunos llaman “leche glaciaria”. Es un espectáculo maravilloso que todos deberían tener la oportunidad de conocer.

…………Al desembarcar en El Calafate, sin querer perder tiempo, me dirigí rápidamente a la cinta de equipaje para recoger mi mochila y mi equipamiento para la caminata. Para mi espanto no había nadie esperándome a la salida. Caminé hacia el estacionamiento abierto y miré en derredor para ver si veía alguna señal de Halimink, y nada. Algunos momentos después miré hacia el camino que daba acceso al aeropuerto y vi que venía una figura distinta, que traía una mochila rústica a las espaldas y un cayado de madera en la mano derecha, como los que sirven de apoyo en largas caminatas. Cuando se acercaba noté que se trataba de un mestizo de baja estatura, hombros anchos y robusto. Me quedé quieto mirándolo y lo dejé que se aproximara. Al llegar a pocos pasos de donde yo estaba, haciendo posible el contacto verbal, se detuvo y me miró a los ojos, y de forma tranquila y suave dijo mi nombre, y yo respondí de la misma forma, con el suyo.

…………Halimink justificó su atraso explicando que tenía el hábito de esperar debajo de un árbol donde solía sentarse y disfrutar el paisaje desértico que hay en los alrededores del aeropuerto de El Calafate, hasta el momento de ver al “gran pájaro metálico” tocando el suelo.

…………Luego de que nos presentamos tuve mucha curiosidad sobre él, pues parecía uno de aquellos lugareños que lleva en sí el mismo encanto que su tierra. Aunque yo ya estuviera viajando hacía horas, no me sentía cansado, quizás por la curiosidad con todo lo que vendría. Le pregunté dónde podría comprar algunos alimentos antes de la partida, y, sin responderme de forma directa, hizo un ademán con una de las manos, en la dirección hacia donde deberíamos ir.

…………— Tenemos un largo camino por delante, no se preocupe con esas providencias — dijo.

…………Al iniciar la caminata por el camino que daba acceso al aeropuerto, traté de estrechar nuestra amistad demostrando interés por su vida, por lo que le hice una serie de preguntas, y él, educadamente, las respondió todas con paciencia y buena voluntad, aunque siempre sin dar muchos detalles.

………..Halimink nació en el corazón de Tierra del Fuego, en la Isla Grande, cerca del lago Kami, conocido hoy como lago Fagnano. Después de hacerse adulto, su familia emigró hacia la tierra de los Alakalufes, hoy día un parque nacional que pertenece a Chile, cerca de la ciudad de Puerto Natales. Los alakalufes formaban un gran grupo de indios de la zona austral chilena, que eran nómades por naturaleza y especialistas en el arte del canotaje. Recorrían prácticamente todos los canales de la Patagonia Occidental, el estrecho de Magallanes en toda su extensión, desde el Pacífico hasta el Atlántico, además de los otros canales que existen al oeste de la Isla Grande de Tierra del Fuego.

…………Se lo considera un pueblo de gran sabiduría, y que tenía un idioma bien definido conocido con el nombre de kawésqar, palabra que también utilizaban para autodenominarse y cuyo significado remetía a la idea de “persona” o “ser humano”. Se estima que el pueblo alakalufe, antes de la llegada del hombre blanco, estaba compuesto alrededor de 3.000 individuos. Sin embargo, desde el primer contacto que tuvieron, principalmente con europeos, empezaron a padecer una serie de enfermedades que los llevó a la desaparición casi absoluta.

…………Otro hecho curioso y relevante que tuvo lugar a partir de 1870 en ciudades europeas y estadounidenses fue la muestra de indígenas sudamericanos vivos, una costumbre que solo se interrumpió a principios del siglo 20. Familias enteras de diversas etnias era mostradas en Francia, Inglaterra, Bélgica y Alemania. Llegaban a Europa a cuenta de comunidades científicas o comerciantes que ganaban exhibiéndolos al público. Eran excursiones largas que duraban meses, lo que los llevaba a contraer enfermedades y posteriormente a la muerte, siendo raros los casos de los que volvían vivos a sus tierras de origen.

…………En cuanto salimos del camino principal del aeropuerto y entramos en la carretera que nos llevaría hasta el principio del camino que deberíamos seguir en dirección al extremo sur, tuvimos que parar en un puesto de la policía conocida como Gendarmería.

…………Del otro lado de la ventanilla del puesto había dos soldados, además de otros dos afuera, que paraban e inspeccionaban los autos. Uno de los soldados me pidió los documentos y me preguntó mi procedencia y destino. Halimink intervino y dijo que yo estaba con él y no me preguntaron nada más. Me devolvieron el pasaporte y noté que uno de los soldados le hizo un saludo sutil a Halimink con la mano izquierda, cruzando de forma peculiar dos de los dedos mientras los otros tres seguían rectos. Él le devolvió el saludo bajando la cabeza, como forma de consentimiento y agradecimiento. Noté en esos movimientos que había una complicidad entre los dos. Cuando nos fuimos le pregunté a Halimink qué cosa era, efectivamente, la Gendarmería, y él se limitó a responder solo que se trataba de una policía de frontera independiente. Le pregunté también si era amigo del soldado que pareció que lo había saludado, y él me dijo solo que sí, nuevamente sin más detalles.

…………Noté que había una cierta resistencia de él con relación al asunto y decidí volver toda mi atención hacia al camino. Más tarde traté de entender qué era, de hecho, la Gendarmería y cuál es su origen.

…………En Argentina, a fin de consolidar los límites nacionales y proteger a todos los que se dirigían a las regiones más lejanas y extremas del país, se creó en 1938 la Gendarmería Nacional, que posteriormente se transformó en una especie de policía de frontera. Otra particularidad es la de que sus miembros están sujetos a un régimen extremadamente disciplinado. Cuentan con una fuerte estructura y doctrina militar que les permite cumplir sus funciones en tiempos de paz, y en tiempos de guerra deben obligatoriamente integrarse a las demás fuerzas terrestres militares. Tanto que, en 1982, los gendarmes participaron de forma activa en la Guerra de las Malvinas.

…………Con esas informaciones busqué en la historia si había algún nexo o información antigua que permitiera aclarar un poco más el origen de algún tipo de policía o pelotón específico que tuviera, como una de sus funciones principales, el cuidado con las personas que se desplazaban o emigraban a lo largo de un camino o territorio. Me sorprendió descubrir que el nombre Gendarmería se origina del término francés “gendarmerie”, que deriva del término “gendarme”, que a su vez tiene su origen en el francés antiguo “gens d’armes”: “hombres de armas”. Históricamente el término “gens d’armes” se refería a una agrupación de caballeros de origen noble, que usaban una armadura pesada y tenían el cometido de proteger a los peregrinos que se desplazaban por Europa durante la Edad Media. De esa manera, la creación de la Gendarmería Francesa en el siglo xviii sirvió de inspiración y modelo para la formación de instituciones semejantes en otros países, como en el caso de la Guardia Real de Portugal, de los Países Bajos, de los Carabinieri del Reino de Cerdeña y de la Zhandarmov, en el Imperio Ruso, así como la Guardia Real de España y la Guardia Imperial austrohúngara a fines de ese mismo siglo.

…………En cuanto lo leí me fue inevitable no vincular esas atribuciones a los caballeros templarios, que también cumplieron un papel similar hasta el año de 1307: el viernes 13 de octubre de ese año la orden fue declarada ilegal por el rey Felipe IV de Francia y sus miembros fueron acusados de herejía y apresados simultáneamente en todo el país, siendo torturados y ejecutados en grandes hogueras en plaza pública. Ese hecho también resultó conocido como el Día de Brujas y ayudó a dar origen a la superstición que existe alrededor del viernes 13.

…………Tras esa extraña coincidencia y tantas similitudes con algunas de las atribuciones de los Templarios, me cuestioné diversas veces si los Gendarmes podían ser alguna especie de guardianes de un camino desconocido por la mayoría, excepto por algunas personas predestinadas a conocerlo y protegerlo de forma secreta. Me pregunté también si el abuelo de Juan no habría sido una de esas personas que formó parte de un grupo secreto que no solo conoció un camino, sino también todo lo que este guardaba sobre la vida y los misterios que lo rodeaban.

…………Aunque yo no tuviera ninguna prueba o confirmación verbal por parte de Halimink, tuve la nítida sensación de que la respuesta era afirmativa y que yo estaba a punto de recorrer un camino sagrado y desconocido para la mayoría de las personas comunes. Esa sensación se reveló aún más clara cuando lo interrogué sobre su ocupación principal, además de guía. No quiso entrar en muchos detalles, pero dijo que pertenecía a una orden secreta que protegía sigilosamente un lugar llamado “Hain” y sus secretos. Su función en la orden era ser uno de los guardianes del Primer Camino. Sin darme más detalles, me pidió delicadamente que prestara atención al sendero que estábamos siguiendo y que todo se revelaría en el debido momento.

…………El puesto de Gendarmería quedaba a unos cinco kilómetros de donde salimos, cerca de la entrada del camino principal para llegar al aeropuerto de El Calafate, en la Ruta 11.  Después de nuestra breve parada con los soldados verificando mis documentos, seguimos por la ruta 11 unos cinco kilómetros más hacia el Este hasta que llegamos al empalme de la ruta 40, que deberíamos seguir hasta donde dijera Halimink. Me acuerdo perfectamente de que siempre doblábamos a la derecha cuando había alguna intersección en la ruta, rumbo al extremo Sur del continente sudamericano, más específicamente hacia el “Fin del Mundo”.

…………Aunque aún hiciera frío en el mes de noviembre en aquella parte del planeta, el Sol estaba fuerte y reclamé de la sed. Halimink respondió diciendo que a lo largo de todo el camino el agua no sería un problema y señaló las montañas aún un poco cubiertas de nieve. Lógicamente, donde hay nieve, hay agua, pero no pude ver ningún arroyo a lo largo de la carretera, ni ninguna acumulación de nieve en el suelo donde yo pudiera recogerla, a fin de derretirla y transformarla en agua.

…………A lo largo de la ruta 40 la vegetación es un poco escasa, aunque a partir de noviembre se pueda ver a la naturaleza cobrando vida y el surgimiento de varios tonos de verde, desde el más claro hasta el más oscuro, los que se mezclan con las grandes partes amarronadas del suelo y las montañas de piedras que se pierden de vista en el horizonte.

…………Raramente veíamos alguna flor de color vivo, pero siempre que pasábamos por alguna Halimink insistía en parar y, abriendo los brazos, hacía un ademán mientras decía una palabra extraña, lo que parecía ser una especie de saludo. Se comportaba de la misma manera cuando nos cruzábamos con algún animal, generalmente conejos o zorros fueguinos. Ante la aparente calma que conservaba Halimink cuando se les acercaba, parecía haber una interacción y al mismo tiempo una tolerancia mutua con relación a la presencia de ambos en el mismo espacio.

…………Un poco más adelante reclamé otra vez de la sed y esta vez oí a Halimink decir que ya estábamos cerca del inicio del camino, donde íbamos a descansar.

…………— Cerca del inicio del camino? Pensé que ya estábamos en el camino.

…………Él apenas sonrió y dijo que yo hacía demasiadas preguntas.

…………— Tengo mucha sed y eso me está desconcentrando.  

…………Con una sonrisa, me respondió:

…………— Las personas dejan de ver lo bello con mucha facilidad cuando surge algún problema a lo largo de la vida. No se preocupe, la entrada del camino ya está cerca y, en cuanto dejemos la carretera, vamos a acampar en el lugar donde vamos a pasar la noche. Allá hay bastante agua.

…………Me quedé con un poco de vergüenza por la respuesta que me dio y decidí no hacer más preguntas, entregándome enteramente a lo que se había propuesto y confiando en Halimink. En primer lugar porque no había otra cosa que hacer, yo ya estaba en el camino, sin comida, sin agua y en compañía de un extraño, aunque tuviera las mejores referencias sobre él. Pero a esa altura, ¿de qué me serviría retroceder o desistir? Me acordé de Juan y de cuando recibí su mail informándome que dejaba el proyecto, cuando me dijo si aquello no sería una especie de prueba de todo lo que vendría. Me di cuenta de que yo ya había superado la etapa de no abandonar y que si estaba allí en aquel momento era porque debía seguir adelante.

…………Caminamos unos cinco kilómetros más cuando por fin Halimink paró y dijo que habíamos llegado al inicio del camino. Para mi alegría, eso sonó como si finalmente yo tuviera mucha agua, comida, una ducha caliente y una reconfortante cama aromática y suave a mi disposición. Pero estaba completamente equivocado. Él señaló un pequeño puentecito de piedras y dijo:

…………— Aquí tomaremos el sendero mañana tempranito. ¡Por hoy, basta!

…………Salimos de la ruta 40 y entramos en un sendero mal trazado, pero visible para quien estaba acostumbrado a él y a andar entre un laberinto sin fin de arbustos rastreros, piedras y montañas. Justo al lado del puentecito había un arbusto distinto y bien cerrado. Halimink lo rodeó y desapareció tras él. Mientras veía que el arbusto se sacudía, oía a Halimink entonando un cántico en una lengua completamente distinta de todo lo que había oído hasta entonces. Tras algunos minutos volvió a aparecer con una vestimenta totalmente diferente de la que estaba usando antes. Su indumentaria parecía un vestido indígena masculino, de un tono grisáceo y ya bien raído por el tiempo. En vez de zapatos, ahora tenía puestas sandalias y, en la cintura, un largo cinturón de cuero con algunos utensilios atados, como un cuchillo, tanza, una piedra de lija y otras herramientas. En el brazo, apoyado sobre su hombro derecho, un enorme arco, que iba desde casi la cabeza hasta las rodillas, y a las espaldas un canasto con flechas y algunos otros utensilios. Tenía una cantimplora colgada del hombro izquierdo con una cuerda y deduje que tenía agua. Le pregunté si podía tomar un poco, y él solo me respondió:

…………— Venga, el agua está acá cerquita, donde vamos a pasar la noche.

…………Le pregunté qué había pasado con su ropa y él me respondió de forma muy simple y directa que la ropa no iba a servir para nada en el camino, así como los aparatos, dinero u otros objetos que solíamos utilizar en la ciudad.

…………Seguimos caminando unos 300 metros más, cuando algunos arbustos empezaron a hacerse más escasos y, después de aquella vegetación peculiar, surgió un hermoso lago, pequeño pero de una belleza contundente, aún más para quien estaba sediento.

…………— Pasaremos la noche aquí a orillas del lago —dijo él. —El agua es pura, proviene del derretimiento de los glaciares que hay en lo alto de esas montañas que rodeamos. Tome toda el agua que quiera y prepare su carpa mientras voy a buscar nuestro alimento. Si demoro un poco, no se preocupe. A veces hay que elegir bien lo que cazamos, por respeto al animal.

…………En un gesto simple se curvó ante mí y me dio la espalda, sacando una de las flechas del canasto. En seguida se puso a comprobar si la cuerda del arco estaba tirante.

…………— Ni mucho, ni muy poco —exclamó por lo bajo, desapareciendo tras los arbustos en la dirección derecha del lago.

…………Pensé entre mí: Cómo es posible que exista un lugar tan hermoso escondido de los ojos de la gente? En seguida fui hasta el lago y me agaché en su margen. Tomé toda el agua que pude, hasta saciar completamente la sed, y después volví.

…………La belleza verdadera es muy escasa y es muy probable que sea por eso que casi siempre está escondida, esperando que la descubra quien tenga un corazón digno de disfrutarla, dándole el debido valor. Todo lo que existe en la vida y se nos pone delante con cierta facilidad tiende a que lo valoremos poco. Muchas veces pasamos por algo bello y verdadero y lo dejamos ir sin haberlo disfrutado o sin haber aprendido algo. Pienso que, mientras estemos demasiado preocupados o centrados en nuestro propio “Yo”, vamos a dejar pasar ante nosotros muchas cosas maravillosas. Quizás sea por eso que Halimink insistió conmigo en que prestara más atención al camino, y también que, siempre que él encuentra una flor o algún otro pequeño ser, lo saluda con un gesto de admiración y gratitud por haberlo encontrado.

…………Sentí que me dolía el cuerpo y los pies y decidí abrirme los zapatos. En ese instante una brisa suave y helada me tocó el rostro y, en seguida, oí que todos los arbustos a mi alrededor se estremecían. El fío me hizo temblar y el cansancio se desplomó sobre mí. Me senté y miré en derredor todo aquel esplendor de belleza y el encanto de aquel lugar. Cerré los ojos, respiré hondo y le agradecí a Dios que estuviera allí, en medio de todo y de la nada.

…………Ya eran más de las 7 de la tarde y el Sol todavía estaba alto en el cielo. En esa época del año en que se acerca el verano en el hemisferio sur, los días son largos, pudiendo haber solo algunas horas de penumbra durante la noche.

…………Oigo pasos y veo a Halimink que se acerca sonriente. En una de sus manos, un conejo.

…………— Listo! —dijo. —Nuestro alimento está aquí. Mientras preparo el fuego, termine con sus cosas.

…………— No era precisamente lo que esperaba —respondí. —Me acuerdo de haber pedido que paráramos en algún lugar cerca de la ciudad donde pudiera comprar algunas cosas para comer a lo largo del día. Nunca comí de esa manera, y de hecho no me siento bien viendo al animal muerto ante mis ojos, teniendo que desollarlo y limpiarlo. Voy a comer solo porque tengo mucha hambre, en caso contrario dormiría con hambre y mañana trataría de encontrar algo.

…………Halimink, con los ojos sonrientes y plenos de comprensión, dijo:

…………— Cuando estamos en el camino, somos parte de él, estamos entregados a él. Todo lo que tenemos que hacer es agradecerle que nos deje seguirlo, esperando que nos dé el sustento de cada día. Mañana no vamos a encontrar nada más que lo que “él” nos ofrezca. Y eso se repetirá durante todos los días venideros, lo queramos o no.

…………Nuevamente me dio vergüenza parecer un grandulón mimado y olvidar el verdadero propósito del viaje. En vez de reclamar debería sentirme agradecido por el trabajo de Halimink para conseguir el alimento. Sin que yo lo notara, me dio la espalda y salió en busca de ramas para prender fuego mientras yo terminaba mis cosas. Durante el armado de la carpa miré nuevamente el lago y el paisaje deslumbrante a mi alrededor, pese al frío intenso que empezaba a hacer debido a la puesta del sol cada vez más cercana. Sentí sed otra vez y caminé hasta la orilla del lago. Me agaché para tomar agua con las manos y enseguida me lavé la cara. Durante un instante, después de que el agua dejó de temblar, me miré la cara nítidamente y no me reconocí.

…………Fue curiosa la sensación que tuve y creo que debe ser familiar a todos los que pasan un tiempo en el camino sin necesidad de mirarse al espejo. Pasé a tener la sensación nítida de que después de algún tiempo en un camino cualquiera, por menor o más simple que sea, pasamos a incorporarlo en cada paso que damos en busca de nuestro destino, y de a poco vamos sacando para afuera lo que realmente somos y lo que quedó olvidado hace mucho tiempo dentro de nosotros. Por eso, al mirar mi reflejo en el agua, no me reconocí, como si yo fuera otra persona. Creo que Halimink tiene razón. Desde el momento que nos entregamos al camino pasamos a formar parte de él, por dentro y por fuera, y todo lo que está a nuestro alrededor pasa a vibrar también dentro de nosotros. Quizás haya sido ese mi sentimiento de extrañeza, es decir, como si yo debiera ver en el reflejo del agua lo que estaba viendo a mi alrededor: belleza, plenitud, grandeza, y no solo mi cara. En resumen: debería ver en mí mismo al propio camino.

…………Con todo, el hecho de verme la cara me hizo recordar por algunos momentos mi vida real, aunque sintiera el corazón liviano y bien dispuesto, pese a todo el cansancio.

…………— Veo que aún no terminó la carpa —dijo Halimink al acercarse con las manos ocupadas con un puñado de ramillas finas y largas que apoyaba sobre uno de los hombros.

…………— Mientras tomaba agua estaba pensando en la vida que dejé atrás hace solo dos días, y también me puse a admirar la hermosa naturaleza de este lugar.

…………Halimink sonrió y dijo:

…………— Qué excelente! Excepto por el hecho de estar pensando en lo que dejó atrás, veo que empezó a prestar atención al camino, y eso es muy importante. Ciertamente cada uno de los próximos días va a prestar más atención a lo que está a su alrededor, en las señales y enseñanzas, y cada vez menos en usted mismo y en lo que quedó atrás. Todo camino es una vía de una mano en la cual tan solo debemos seguir adelante, sin mirar hacia atrás. En breve verá el camino dentro de usted mismo y se transformará en el mismo camino.

…………Terminé de armar la carpa, mientras Halimink prendió el fuego. Mientras nuestra cena se cocinaba, buscó entre los arbustos una raíz nativa que, mezclada con el agua, daba un sabor de menta, que me hizo recordar la hierba limón.

…………Aunque diera la impresión de que solo un conejo sería poco, comimos hasta quedar satisfechos, y la raíz mezclada con el agua hizo que la comida fuera completa. En seguida, me saqué los zapatos y puse los pies en el suelo, una sensación indescriptible después de kilómetros de caminata, aunque el suelo estuviera tremendamente helado.  

…………Hasta entonces no me había dado cuenta de que Halimink parecía no haber traído nada para pasar la noche, ni un paño o tela gruesa con el que pudiera abrigarse. A esa altura el Sol empezaba a ponerse en el horizonte, eran alrededor de las 10 de la noche. Fue entonces que lo vi caminar en dirección a un pequeño montón de piedras y sacarlas, una por una, retirando de debajo de ellas un rollo de cuero con unos 40 centímetros de diámetro. Cuando lo abrió, vi que tenía varas de madera atadas a tramos de más o menos un metro entre una y otra. En uno de los lados, las varas eran puntiagudas, lo que permitía clavarlas en el suelo. Halimink se puso a hacer un círculo con el cuero, usando las varas como soporte y apoyo. Al preguntarle sobre el material, comentó que se trataba de cuero de guanaco, un animal típico de Tierra del Fuego y las regiones andinas. Me explicó que lo habían acostumbrado a armar campamentos de esa manera y a dormir usando tan solo materiales rudimentarios ya usados hace centenas de años por los pueblos que habitaban la región de las estepas, y debía hacerlo así, completó, pues solo de esa manera merecería el respeto de los seres y los espíritus que habitaban el suelo que pisábamos.

…………Puso la toldería al lado de mi pequeña carpa, de modo que pudiéramos dirigirnos la palabra sin gran esfuerzo. La noche empezó a caer y el sueño me invadió. Saludé a Halimink y le agradecí por todo hasta el momento. Antes de que me acostara, sin embargo, tomó una rama e hizo un círculo alrededor de nuestras tiendas, manteniéndonos dentro del círculo, que medía unos diez metros de diámetro. Al preguntarle para qué servía, respondió de forma simple:

…………— Para protegernos.

…………Me dieron ganas de reír, y, al mismo tiempo, me dio un poco de miedo, pues de hecho estábamos lejos de cualquier lugar habitado y totalmente expuestos al peligro, sin siquiera un arma para protegernos. De cualquier forma, no tenía cómo volver atrás, ni desistir.

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CAPÍTULO III

JELJ: El Antiguo Tratado de Paz de Los Seres de Tierra del Fuego

…………a-postl completar el círculo, Halimink hizo dos pequeños trazos que daban la impresión de ser una puerta de entrada. Junto a ella escribió en gran tamaño una palabra: JELJ. Enseguida, se hincó con una rodilla tocando el suelo, bajó la cabeza y con una de las manos sosteniendo el cayado recitó una breve oración, o invocación. De acuerdo con su explicación, se trataba de una invocación milenaria del antiguo Tratado de Paz de los Habitantes de Tierra del Fuego. Y agregó:

…………— Dentro de este círculo estamos protegidos. No importa lo que pase durante la noche, no salga de dentro de él.

…………— Me está dejando nervioso. ¿De qué estamos hablando, exactamente?

…………— No hay nada con que preocuparse. Hasta hoy ningún ser o espíritu que habite Tierra del Fuego se atrevió a romper el JELJ. Eso sería como poner en riesgo el equilibrio de la vida y la harmonía que existen en todo lo que está a nuestro alrededor. Sin embargo, desde hace algunas décadas, muchos trotamundos y aventureros irrespetuosos empezaron a recorrer estas tierras, lo que dejó muy descontenta a gran parte de los seres y espíritus. Mientras conservemos el respeto e invoquemos el JELJ, no corremos ningún riesgo, excepto algunas molestias que podemos sufrir de parte de los pequeñitos.

…………— Quiénes son los pequeñitos?

…………— Los pequeñitos fueron, y aún son, un pueblo de baja estatura y se parecen un poco a enanos o gnomos. Los más altos apenas nos llegan a la cintura. Ellos habitan hace milenios de tierra que se extiende desde El Calafate hasta las cercanías de la ciudad de Puerto Natales. Antiguamente se dividían en dos grandes clanes, los mehns y los yoshis. Hoy existe solo uno, todos descendientes del clan de los mehns. Los mehns siempre tuvieron un espíritu de bondad y protección, mientras que los yoshis tenían rasgos de perversidad, aunque vivieran en cierta harmonía unos con otros. Actualmente los mehns no andan contentos debido a la conducta del hombre blanco con la naturaleza, especialmente la falta de respeto a sus tierras, y se han vuelto rebeldes e incluso agresivos. El viejo ermitaño una vez comentó que después de sondear el alma de algunos mehns notó que sus espíritus se habían transformado en yoshis, y de a poco se había formado un pequeño clan con sentimientos malos y no acordes a la bondad de los demás, lo que es muy malo para nosotros.

…………—  Quién es el viejo ermitaño? Y por qué no hemos encontrado ningún enano o gnomo e lo largo del camino que ya hemos recorrido?

…………— El viejo ermitaño… No debería haberlo mencionado aún. Él es uno de los guardianes del camino y en el momento apropiado lo va a conocer.

…………— Pensé que nosotros dos seguiríamos juntos durante todo el camino y que a quien encontráramos, lo encontraríamos juntos. Halimink sonrió y dijo:

…………— Un gran camino se compone de muchas partes, y cada una trae dentro de sí la misma infinitud. No se preocupe con eso, pues todos vamos a estar juntos hasta el final. En cuanto a los pequeñitos, no hemos encontrado a ninguno y es difícil que los veamos, porque no se dejan ver. A la mayoría de los hombres los consideran un peligro para la naturaleza y para la harmonía de la vida en sus tierras. Generalmente pasan mucho tiempo sondeando el corazón de una persona antes de dejarse ver por ella. Si usted ve uno algún día, considérese un ser privilegiado. No sé de ningún hombre blanco que haya visto uno.

…………— Usted ya vio a alguno de ellos?

…………— Sí, dos veces. Una cuando estaba en una situación de peligro y un pequeño grupo me ayudó, lo que me hizo quedar eternamente agradecido. En otra ocasión, noté que mi hijo jugaba y conversaba con un ser invisible, pero solo mi hijo podía verlo. Hasta que le pedí que dibujara a su pequeño amigo en la arena, y aun antes de que terminara el dibujo él gritó: “¡Papá, mira, se está yendo!”. Al mirar hacia donde señaló mi hijo, pude ver al pequeñito ya lejos en medio de los arbustos, saludando en despedida. Fue una sensación increíble la expresión de bondad y pureza existentes en el rostro y los ojos de aquella criatura.

…………— Por fin, antes de que nos acostemos, debo decirle que no siempre son tan amigables. Últimamente andan muy malhumorados debido al exceso de transeúntes que pasan por los alrededores. Mañana vamos a conversar más sobre ellos. Por hoy solo le pido que no salga de dentro del círculo.

…………— Está bien, pero antes me gustaría preguntarle una cosa.

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CAPÍTULO IV

Los Pueblos Originarios de la Tierra del Fuego

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(Disponible solo hasta el Capítulo IV)

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(Traducción ao Español por Zulma Colasordo)

(Cap. 1, 2 e 3 traducidos ao Español por Pablo Cardellino Soto)

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